
A fuerza de mudarme
he aprendido a no pegar
los muebles a los muros,
a no clavar muy hondo,
a atornillar sólo lo justo.
He aprendido a respetar las huellas
de los viejos inquilinos:
un clavo,una moldura,
una pequeña ménsula,
que dejó en su lugar
aunque me estorben.
Algunas manchas las heredo
sin limpiarlas,
entro en la nueva casa
tratando de entender,
es más,
viendo por dónde habré de irme.
Dejo que la mudanza
se disuelva como una fiebre,
como una costra que se cae,
no quiero hacer ruido.
Porque los viejos inquilinos
nunca mueren.
Cuando nos vamos,
cuando dejamos otra vez
los muros como los tuvimos,
siempre queda algún clavo de ellos
en un rincóno un estropicio
que no supimos resolver.
Fabio Morabito, Mexico 1955
6 comentarios:
¡Qué bonito!
La permanencia.
Saludos, gata
Me identifico. Que cierto!
Un beso
Hermosas letras!! justas y precisas para dejar este 2011 con sus ires y venires!!
te dejo un abrazo apretado querida amiga con los mejores deseos porque cada mudanza sea el inicio de una nueva oportunidad para crear...
con todo mi cariño..
Cristina!
Al leer esto , me vi pintando la casa que iba a habitar , eliminando la permanencia.
Luego de 6 meses me fui de allí , quedando todo mi trabajo en los muros.el color blanco curiosamente guardo mi época mas oscura.
Saludos.
Arjuna.
Hola Gata Insomne.
Estamos vivos!!!
:)
Besos.
Publicar un comentario